Algunos motivos del psicoanálisis. A partir de los trabajos de Laurence Kahn

Mme. Chantal Duchêne-González
 

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En Cerisy-la Salle, del 13 al 20 de julio de 2018, tuvo lugar un coloquio a partir de los trabajos de  Laurence Khan. El psicoanálisis: autonomía de su modernidad, organizado por Françoise Neau, Catherine Matha y Odile Bombarde, cuyas actas acaban de ser publicadas[1]. Los conferencistas de este coloquio, antropólogos, psicoanalistas y filósofos se expresaron desde diferentes campos que reconstruían el recorrido intelectual y clínico de Laurence Khan: las declinaciones del mito[2], el psicoanálisis y los niños[3], la escucha y el método del analista[4], ¿Qué tipo de sexo?[5], el uso de la palabra[6] y los destinos del psicoanálisis: posguerra y posmodernidad[7].

Dar cuenta de esta reciente aparición en el momento de la publicación del número de Psychoanalysis Today dedicado a la política contemporánea me parece importante. En efecto, Laurence Khan afirmaba, desde 2004, en una entrevista que concedió a Michel Enaudeau[8], que la antropología, en su manera de leer los textos de Freud, estaba estrechamente articulada con la cuestión de lo político. Historiadora y helenista de formación antes de devenir psicoanalista, combina su conocimiento de los mitos griegos y de la tragedia antigua con los textos antropológicos de Freud para nutrir su reflexión clínica y teórica.

En esta breve nota, me pareció oportuno, un siglo después de la aparición de Más allá del principio del placer, elegir como hilo conductor la irremediable sumisión de la humanidad a la compulsión a la repetición y al conflicto que la anima entre las fuerzas antagonistas de Eros y de Thánatos. 

Laurence Khan se interroga respecto de lo que

en el interior de cada individuo, sea lo que fuere  aquello a lo que llamemos el progreso de la civilización, promueve con suma regularidad un renovado odio absoluto hacia el otro, como enemigo, como diferente, como extraño a sí. Ahora bien, él [Freud] no busca el origen de la barbarie –ya que es ese el problema- en las transformaciones históricas de las sociedades, lo busca en la configuración interna de cada individuo. En el fondo, la gran idea de Freud, es que el origen de la barbarie responde a una organización primaria del individuo[9].

Cuestión que es dejada de lado por el psicoanálisis contemporáneo que ‘no ha tomado plena dimensión de la desorientación, clínica y teórica, infligida por la violencia nazi’.

En lugar de interrogarse sobre las razones que empujan a las masas a reagruparse en torno de un Führer, el psicoanálisis contemporáneo se orientó hacia la escucha empática del trauma y de las patologías de las víctimas de la Shoah.[10] ¿Qué lugar otorgarle al afecto después de Auschwitz?

Para Laurence Khan, el afecto se distingue por ‘la acción de la forma’[11].

El afecto se aloja en los detalles ya que su movilidad garantiza su labilidad para unirse a una u otra representación, con total indiferencia de aquello a lo que está unido. El afecto sólo es una guía legítima si permite acceder a la representación reprimida. El analista retendrá, de la voz y de la palabra del paciente, aquello que se manifiesta de lo afectivo y lo corporal, y que escapa a la significación[12].

Para esto, el analista debe permanecer indiferente, ‘apático’[13] para aprehender el núcleo, un motivo, ‘pequeñas cosas’  – apático en el sentido de sin pathos, como lo emplea Kertész para hablar de Auschwitz. Es a esta apatía a la que hace referencia Laurence Kahn en El psicoanalista apático y el paciente posmoderno.

Freud, ya en 1925, temía que los analistas norteamericanos le arrancaran al psicoanálisis ‘sus colmillos venenosos’, (¿Pueden los legos ejercer el psicoanálisis?). La conferencia de Wallerstein ‘One Psychoanalysis or Many?’ permitió a partir de 1987 la coexistencia de diferentes corrientes en el seno de la I.P.A. Udo Hock retoma esta problemática en su conferencia, para él, ese pluralismo actual conduce a un callejón sin salida. Intenta sortearlo apelando a la Enstellung, concepto bisagra de la teoría freudiana que anima todo pensamiento. Cualquier corriente del psicoanálisis contemporáneo sería una Entstellung, una versión deformada del texto de Freud. La transferencia, según él sería una suerte de Entstellung en dos aspectos: Entstellung de la rememoración, Entstellung de la relación. Reflexión muy controvertida, en el sentido de que la transferencia en tanto resistencia, y no como alianza, va en sentido contrario al de las corrientes intersubjetivista y relacionista. ‘Cada uno con su Freud’, nos dice Udo Hock, a condición de no olvidar, agrega Laurence Kahn, al Freud que escribe en Moisés y la religión monoteísta que la deformación de un texto es como un asesinato, razón por la cual ella se pregunta si Wallerstein no habría legitimado ‘niveles de distorsiones asesinas de la lectura misma del texto freudiano y de la relación con la práctica’

Este es uno de los hilos de reflexión que elegí para presentarles este libro: Algunos motivos del psicoanálisis. A partir de los trabajos de Laurence Kahn. Les recomiendo enfáticamente su lectura.


[1] Quelques motifs de la psychanalyse. À partir des travaux de Laurence Kahn. Textes réunis par Odile Bombarde, Françoise Neau et Catherine Matha. Paris: Les Belles Lettres, 2020. The lively debates that followed the interventions are present in the volume.
[2] Patrice Bidou, ‘Les déclinaisons mythiques de l’inutilisable : une théorie amazonienne de l’évolution’.
Ellen Corin, ‘L’actualité des mythes indiens et leur mise en abîme’.  
Patrick Merot, ‘Les mythes en héritage’.
Paul Denis, ‘Œdipe créateur des mythes originaires’.
[3] Viviane Abel Prot, ‘L’unité de la psychanalyse’.
Jocelyne Malosto, ‘Le psychanalyste et l’enfant : entre le Charybde de la désexualisation et le Scylla de la         resexualisation’.
Aline Cohen de Lara, ‘Quelques considérations actuelles sur "Les petites choses. Enfants du Coteau, temps de guerre."’
Sylvain Missonnier, ‘Au commencement était le mouvement’.
[4] Françoise Coblence, ‘Les embûches de l’affect’.
Laurence Kahn, ‘L’écoute analytique selon Daniel Widlöcher. Intentionnalité, réalité psychique et théorie de la lacune’.
Catherine Chabert, ‘L’entente et la surdité’.
Pierre-Henri Castel, ‘Laurence Kahn, l’esprit de Freud et l’ennemi à l’intérieur de la psychanalyse’.
[5] Jean-Yves Tamet, ‘Au sujet des demandes actuelles de changement de sexe’.
[6] Laurent Danon-Boileau, ‘La force, le sens, et quelques bons sentiments aussi dangereux qu’incontournables’.
Dominique Scarfone, ‘Trace et transduction’.
Corinne Enaudeau, ‘Les langues étrangères de la psychanalyse’.
[7] Udo Hock, ‘Sortir des impasses du pluralisme : la notion d’Entstellung’. 
  Jean-François Chiantaretto, ‘Survivre/penser : l’écriture de Kertész pour le psychanalyste’.
  Jacob Rogozinski, ‘Ce que Hitler aurait appris à Freud’.
[8] Laurence Kahn, Fiction et Vérité freudiennes, Entretiens avec Michel Enaudeau. Paris:Les Belles Lettres, 2018, p. 161.
[9] Op. cit. p. 181.
[10] Laurence Kahn, Ce que le nazisme a fait à la psychanalyse. Paris: PUF, 2018.
[11] Laurence Kahn, L’écoute de l’analyste, De l’acte à la forme. Paris: PUF 2012.
[12] Françoise Coblence, op. cit.
[13] Laurence Kahn, Le psychanalyste apathique et le patient postmoderne, Paris: Editions de l’Olivier, 2014.
[14] Aline Cohen de Lara, op. cit.
[15] Udo Hock, op. cit.

Traducido por Patricia Laura Suen
 

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