Puntuación Psíquica

Ms. Nilofer Kaul
 

Cómo nos hablan nuestros pacientes? En los signos de puntuación incluidos puede haber una historia que el paciente está tratando de contarnos.

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Puntuación / n.
1.    El sistema o acuerdo de marcas (señales) usadas para puntuar un pasaje escrito.
2.    La práctica o habilidad de puntuar. Del latín med. Punctuatio del latín punctum PUNTO
Referencia del diccionario Oxford

Los múltiples trozos sobre los que garabateó Emily Dickinson fueron reunidos a título póstumo en un corpus gigantesco de casi 1.800 poemas. Los editores desconcertados se dieron cuenta de que estos pequeños poemas inquietantes parecían fluir en su mayor parte despreocupados de la puntuación normal. Puntos y aparte, comas y dos puntos estaban llamativamente ausentes; en cambio estaban esas extrañas, omnipresentes rayas. Esta puntuación escandalosa fue ‘rectificada’ inmediatamente. Ignominiosamente, la marca de característica de las rayas fue reemplazada con comas, signos de interrogación, dos puntos y signos de admiración. Afortunadamente, sus lectores vieron pronto lo equivocado de esa práctica. Pudieron ver que las abundantes rayas que tanto conectaban como interrumpían, invitaban tanto como excluían, eran los accesorios de esos poemas:

Después de un gran dolor, sobreviene un sentimiento formal –
Los nervios se apoltronan, como tumbas – 

[…]

sta es la hora del Plomo – 

Si se la sobrevive, es recordada,

Como personas congeladas, recoger la nieve –

Primero – escalofríos – después estupor – luego el dejar ir –

Este poema (escrito circa 1862, publicado en 1929) captura intuitivamente el ritmo de la pérdida. En las líneas citadas aquí, un entumecimiento plomizo sigue a un intenso dolor – y si usted sobrevive a esta prueba, el recuerdo del mismo cambiará de ‘escalofrío’ a ‘estupor’ y ‘luego el dejarlo ir’. Aquí cada raya, como una flecha, nos lleva de un estado a otro. El poema termina en un despeñadero, con una raya, destacando el ‘proceso’ de escribir y sentir, más que la parálisis de llegar a un destino o crear una escultura perfecta. El flujo coincide aquí con la naturaleza movediza de las emociones. Es por esto que Mark Ford describe su obra como ‘conjunciones de interioridad’; o, por el contrario, es demasiado fácil malinterpretarla como una figura melancólica. La habilidad de Dickinson para comunicar su visión y su multifuncionalidad con las rayas me lleva a la idea de cómo, al igual que los otros componentes del lenguaje, nuestra puntuación idiosincrática puede revelar también la relación con los constituyentes invisibles en nuestras mentes. 

A diferencia de las rayas, el guion es una separación seguida rápidamente por una palabra relacionada. La pausa es más amigable, generalmente menos sorprendente. ‘Qué maravilloso es el idioma inglés!’ exclama la Sra. M. ‘Qué otro idioma me permitiría describir el color de ‘pijama-de-satín-púrpura-berenjena-no-completamente-rojo-ciruela?!’ Siempre sensible al lenguaje, me alerta acerca de enlaces que permite el guion entre varias palabras no relacionadas y aun incompatibles. Ella percibe mi disfrute con su descubrimiento. Más tarde me pregunto si ella también se refería a la singularidad de nuestro enlace que era un conjunto particular de atributos; y esa es la conexión muy específica posible solo en esta relación analítica.

A veces la exuberancia de muchos signos de exclamación en el discurso puede sentirse ruidosa, como ejerciendo una presión para participar. El Sr. B comienza su sesión con una larga serie de exclamaciones: ¡Él pasó su examen de manejo! ¡Su hija fue elegida para basquetbol! ¡A sus amigos les gustaron las fotos que posteó! Me encontré involuntariamente en retirada, retirándome a un silencio que él sintió como el hielo. Este es el lugar en el que a menudo nos encontramos. Quizás una recreación del mundo en el que habita donde él y yo estamos en un friso – él suplicando que me una – mientras yo observo con envidia su capacidad de extraer la última onza de alegría posible.

Los signos de interrogación llevan un aire inocente de ansiosa curiosidad. Pero pueden ser usados excesivamente por los dubitativos, los curiosos y los quejumbrosos. Por ejemplo, la Sra. S está siempre llena de preguntas: ¿’Porqué me siento tan enojada?, ¿pero porqué esto debería importarme? ¿Y porqué esto es así?... puede continuar, hasta que me siento agotado mientras ella sigue amontonándolos sin piedad. Este preguntar se siente como un roer constante en una vasija vacía, en la que solo recibe bocados de aire. Nos convertimos en el desajuste del que necesita hablarme urgentemente. La música saltarina de la Sra. S es diferente del discurso entrecortado del Sr. K.

Los estallidos del Sr. K están puntuados por puntos y aparte constantes: ‘Extraño fin de semana. Una chica de la oficina vino a casa. Casa grande. ¿Entonces vive solo?’ Yo lucho para hacer contacto. El ritmo de staccato me deja fuera de su puerta cerrada. A veces me siento tan perdido, que me encuentro haciéndome muchas preguntas a la caza de conexiones. Como para persuadirlo de que despliegue sus extremidades psíquicas. Podría introducir un signo de pregunta donde hay un punto y aparte. El tono supuesto de ‘ud sabe qué quiero decir’ se encontraría entonces con ‘no, no lo sé, pero por favor dígame’. A veces logramos enlazar los pequeños estallidos de discursos como el de arriba: Una colega fue a verlo y el Sr. K estaba emocionado por tener una visita, aunque fuera por trabajo. Pero su mirada a su casa lo hizo sentir acusado de ser extravagante. También se sintió expuesto en toda su pequeñez.

Las asociaciones del Sr. K nos llevaron a una creencia mágica en la omnisciencia. Nunca se le había ocurrido hablar claro para comunicarse. En el mundo encantado en el que creía, la membrana de su mente es diáfana, y todos pueden ver a través de ella. Siente la falta de respuesta del mundo como deliberada y está amargado por eso.

Con otros, aun, hay una ausencia de pausas o lugares de descanso, las líneas corren sin pausa – y sin ningún silencio uno puede ser incapaz de enfocar los reflectores. El trabajo de la Sra. L implica agregar la puntuación, de modo que el trabajo de interpretación es primero la inserción de la puntuación. Ella trae una avalancha de palabras: ‘la hermana no deja de hablar de sus títulos cocinar niños eczema ha sido malo desde que hablamos tuvo que correr a la escuela para recoger las tareas de las vacaciones necesita arreglar los frenos el dentista no tiene tiempo hasta noviembre chico ocupado’. La falta de puntuación me invita a insertar las comas y elipsis. Más tarde, puede que junte las piezas de esto como: Los encuentros con otros la dejan sintiéndose insatisfecha y vacía y su eczema se dispara. Ella encuentra los espacios entre nuestras sesiones muy largos y sus pensamientos se vuelven como una clase de niños demandantes. Ella quiere más sesiones y no me encuentra disponible.

Mientras el Sr. K supone omnisciencia y habla telegráficamente, la Sra. L está abrumada por un sentimiento de invisibilidad y no puede soportar unir los puntos. Cuando puedo hacer eso por ella y le parece adecuado, ella se abruma por la visibilidad. Margaret Atwood da forma a su sentimiento constante de ser invisible a simple vista en su poema ‘Esta es una foto mía’ (1964). Como el título sugiere, el poema promete presentar una fotografía del que habla: ‘Fue tomada hace algún tiempo’ y luego sigue lo que parece ser una anteposición de disculpas, nos dijeron que es una ‘impresión manchada’ y que hay ‘líneas borrosas’. Luego ella habla de los árboles ‘(bálsamo o abeto)’. Más allá de esto, hay un lago y luego las colinas. Este fondo aparente se presenta deliberadamente como primer plano. La segunda mitad del poema está entre paréntesis:

‘(La fotografía fue tomada / un día después de haberme ahogado…’

Ella se encuentra ‘en el lago’, ‘justo debajo de la superficie’. Termina:

‘pero si buscas lo suficiente, eventualmente
Podrás verme.)’

El uso de los paréntesis cambia desde encerrar información obviamente no esencial ‘(bálsamo o abeto)’ a contener la información más significativa acerca del sujeto esperado de la fotografía. Al poner esto entre paréntesis, el poema encarna la invisibilidad del orador. Su experiencia de ser secundaria está triplemente simbolizada en ser un objeto ahogado en el fondo de una fotografía desteñida. El peso emocional es llevado por los paréntesis, más que por las palabras, que son bastante banales. El uso de los paréntesis en este poema encarna el giro que hace el psicoanálisis con su atención a lo superfluo – los lapsus, chistes, sueños – las idiosincrasias no examinadas que forman la estructura de nuestras experiencias.

El poema también señala la cultura posmoderna con su visión irónica autoconsciente, su afición por gesticular hacia los otros, viejas prácticas y frases hechas. Esto está mejor ejemplificado por el estilo de danza popular en India. En las bodas y similares, la gente entra forzosamente en pasos que son obviamente irónicos – en tanto parodian el estilo del movimiento del baile de las películas. El codazo suave o el pestañeo están ya inscriptos en el lenguaje corporal y el espacio entre las comillas se convierte en una pista de baile sobre la cual se lleva a cabo una relación irónica con la vida, como lo revela, por ejemplo, la popular serie Friends.

En este show Joey Tribbiani – el menos sofisticado de los seis amigos – expresa la posición del extraño (el único italiano entre los inteligentes neoyorkinos). En uno de esos momentos se encuentra incapaz de comprender el gesto de comillas hecho en el aire por todos los que lo rodean. Ese signo de puntuación corporal es usado la mayor parte del tiempo tan inconscientemente que no nos damos cuenta de la postura irónica que hemos llegado a habitar. Él observa a los otros, como solo puede hacerlo el excluido, y luego finalmente los imita, ilustrando cómicamente otra vez su estar afuera. Porque en tanto alguien que está afuera no puede habitar esta posición privilegiada de distanciamiento aéreo, irónico. Este signo de puntuación realizado gestualmente indica una distancia de lo que estamos diciendo desmintiendo las palabras como si fueran de algún otro. Señala la posición propia como superior a, y diferente de, la de la persona citada. Pero cuando son usados como un tic, pueden revelar la intranquilidad de habitar nuestras propias opiniones. Al escribir toman la forma de citar excesivamente a nuestros predecesores. ¿estamos protegiéndonos contra nuestra arrogancia? ¿O estamos escondiendo nuestros pensamientos detrás de la vieja guardia? 

A veces se siente como evadir la responsabilidad y otras veces, es como una muleta que nos permite entrar en el discurso. La presencia abrumadora de residentes poderosos en nuestra tierra nativa guarda los umbrales de nuestras bocas. Es solo con su permiso que podemos pronunciar algunas palabras; aunque sea prestadas. Escuchamos ecos de esto en nuestros pacientes cuando les preguntamos cómo se sintieron y nos dicen las opiniones del Coro. Lamentablemente parece que no pudieron desprenderse de las figuras superyoicas malignas. Los de dentro pueden usar las comillas irónicas, mientras que los de afuera permanecen entre paréntesis. En los signos de puntuación incluidos puede haber una historia que el paciente está tratando de contarnos. Lo podemos pensar como los símbolos de notación en la música. Hablando del ‘ámbito emocional de la música de la voz’, Meltzer escribió:

… mi impresión es que tiendo hacia el centro, pueden decir. Es decir, si concebimos este espectro emocional y el segmento del mismo en el cual realmente opera la gente… me doy cuenta de que tiendo a hablar en voz un poco más fuerte que el susurrador y más suavemente que el gritón, menos en clave menor que el depresivo y menos en clave mayor que el maníaco, más lentamente que el galopador y más rápido que el demorado, con menos vibrato que el pasional… (pp. 379-380)

Bibliografía
Atwood, M. (1964). ‘This is a photograph of me.’ https://poets.org/poem/photograph-me. Last accessed 23/8/2021.
Dickinson, E. ( 1929). ‘After great pain, a formal feeling comes.’ The Complete Poems of Emily Dickinson, ed. Thomas H. Johnson. Delhi: Kalyani, 1977.
Meltzer, D. (1976). Temperature and Distance. Sincerity and Other Works: Collected Papers of Donald Meltzer, ed. Alberto Hahn. London: Karnac,1994.
Oxford Reference Dictionary. Oxford: OUP, 1995, 1996.
Perry, S., Ford, M. & O’ Leary, J. (2021). London Review of Bookshttps://www.lrb.co.uk/podcasts-and-videos/podcasts/close-readings/on-emily-dickinson. Last accessed 23/8/2021.

Traddución: Silvia Koziol
 

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