Revolución en tiempos de Coronavirus. Líbano y trauma acumulativo

Nayla de Coster
 

Un trauma presente puede activar conflictos internos inconscientes, pero también forma experiencias traumáticas externas.

0
Comments
309
Read

Un trauma presente puede activar conflictos internos inconscientes, pero también forma experiencias traumáticas externas. Los traumas pasados se extenderán a un evento traumático presente. Sabemos por la literatura psicoanalítica que el trauma actual afecta la memoria del pasado. El inconsciente no obedece al tiempo, donde el pasado y el presente se fusionan, por lo que cualquier amenaza o posibilidad de un ataque destructivo en el presente, reactiva el trauma del pasado.

La gente de todo el mundo hoy está descubriendo la difícil realidad de vivir en confinamiento, separados de sus seres queridos. Mientras el mundo se confina, el presente se contrae. Para el pueblo del Líbano, esta pandemia ha reactivado recuerdos de un tiempo muy traumático durante una guerra civil sectaria que duró de 1975 a 1990.
En una sesión por teléfono, recientemente, durante la pandemia de Covid-19, un paciente me dijo:

He llegado a añorar los años de la guerra civil. En 1975 tenía 12 años. La guerra se metió en mi vida y nunca más se fue. Hoy, hemos perdido todo. Estamos humillados, perdimos nuestros ahorros y hemos sido despojados. Pero ahora, con la pandemia, además, estamos privados el uno del otro ... privados de los que amamos, privados del contacto. Extraño esos días en los refugios, los cumpleaños que celebramos allí ... al menos, podíamos abrazarnos para consolarnos ... todo volvió a mí de inmediato, los niños acurrucados juntos mientras se arrojaban bombas por todas partes ...

Desde octubre de 2019, el Líbano ha experimentado un colapso financiero y económico. La gente ha perdido sus ahorros a causa del control de capital de los bancos y la brusca devaluación de la moneda local. El desempleo también ha aumentado junto con el costo de vida. El 17 de octubre de 2019, una revolución social generalizada, en un intento de reparación, generó protestas y disturbios civiles contra un gobierno negligente y corrupto. Disturbios y violencia generaron carreteras bloqueadas y se nos hizo difícil recibir pacientes en nuestros consultorios.

El estallido de Covid-19 ha hecho añicos cualquier esperanza de que la revolución pudiera proporcionar una salida para hacer el duelo por los horrores de la guerra civil y reconstruir una nueva nación. La lucha contra la crisis financiera y el colapso social de la nación se convirtió en una lucha contra el duelo. Con la pandemia de Covid 19, los libaneses han estado experimentando el ‘après coup’, el sufrimiento de un trauma transgeneracional compartido. Muchos pacientes utilizan vocabulario militar y de guerra para expresar su miedo a salir: los lugares más familiares se han convertido en potenciales ‘campos de batalla’ y el virus puede atacar como ‘esquirlas’. Sin embargo, a diferencia de cuando fue la guerra civil, el poderoso enemigo invisible ahora puede ser un ser querido, un amigo cercano, un hijo, una hija, un padre. ‘Al estar relacionado con los horrores del pasado, el terror actual adquiere la calidad de los miedos y las pesadillas de la infancia’ (Kogan, 2007, p. 215). Esto amenaza con confundir los límites entre lo externo y lo interno, la fantasía y la realidad. Los espacios interiores ya no pueden contener el mundo interior.

La mayoría de mis pacientes en análisis a distancia se quejaban de sentirse perseguidos y aterrorizados. Tuvieron dificultades para generar representaciones del virus. Describieron personas caminando con máscaras como zombis o fantasmas sin rostro. Bion habló de ‘objetos bizarros’ que destruyen el significado y dejan al sujeto en un mundo misterioso sin sentido: en la práctica, esto significa que el paciente no se siente rodeado tanto por objetos reales, cosas en sí, cuanto por ‘objetos bizarros’ que sólo son reales sólo en la medida en que representan el residuo de pensamientos y concepciones que han sido despojados de su significado y eyectados. (Bion, 1962b).

Mis pacientes hablaron de sentirse atrapados, arrinconados, confinados, pero no contenidos. La mayoría describió un miedo a desmoronarse y otras agonías primitivas como el miedo a la desintegración y la sensación de fragmentación. ‘Ellos podrían llegar a ser (comparables a esquirlas) “diminutamente fragmentados” y dispersados violentamente, encapsulando objetos externos, que a su vez ataquen al Self.’ (Bion, 1967). 

Las ansiedades de aniquilación desencadenadas por la amenaza de supervivencia son residuos de trauma psíquico y se ven en la regresión de funcionamiento, la desorganización: regresión a las etapas anal y oral almacenando grandes cantidades de alimentos y papel higiénico, disociación y escisión (splitting), trastornos alimentarios, ataques de pánico, pesadillas, trastornos del sueño y violencia en el hogar. Bajo el impacto de un trauma abrumador e insoportable, los límites entre sujeto y objeto se desdibujan y se hacen confusos. ¿Cómo podemos, como analistas, escuchar el mundo interno del paciente cuando la realidad externa se ve tan abrumadora a causa de un trauma acumulativo compartido y condensado? (Kogan, 2007). ¿Cómo podemos mantener el ambiente de holding y contención cuando el analista está sujeto a su propia regresión hacia ansiedades primitivas inducidas por el ‘retorno de lo reprimido’? ¿Cómo podemos proteger la relación asimétrica, crucial para el proceso analítico, y regular la presencia/ausencia del analista/objeto en tiempos de desconfinamiento y posible re-confinamiento, cuando la pandemia no ha terminado aún y una segunda ola se avecina; y cuando los conflictos sociales y el espectro de la guerra civil son inminentes?

La catástrofe psicológica de la guerra es producto del colapso de la contención mental y emocional y de la liberación de estados mentales proto-emocionales, terroríficos, no metabolizados. Algunos pacientes decían estar abrumados por un ‘terror sin nombre’. Bion describe un estado de pánico sin sentido que se produce en el contexto de un bebé con una madre incapaz de ‘reverie’, un concepto que se deriva de la teoría de la contención de Bion (Bion, 1962a, p. 116). Nuestras prácticas alguna vez fueron espacios transicionales, áreas de juego, donde el cuerpo del analista y el encuadre formaban un entorno de holding. Debido a la crisis política y financiera, nuestros pacientes tuvieron que lidiar con un negligente entorno interno y externo. En medio de la pandemia de Covid-19, el análisis a distancia ayudó a reforzar un ‘encuadre errático’, y a enfrentar ataques al pensar y al vincular (Bion). ‘El trauma destruye la capacidad de pensar, ya sea que le ocurra a un bebé cuya madre no puede contener sus partículas de pensamiento, o a un adulto cuya capacidad desarrollada para contener sus asociaciones es destruida por el trauma’ (Levine, 2011).

Covid-19 hizo añicos los sueños de la revolución, que habían presentado una vez, una oportunidad para que los sobrevivientes de la guerra civil y sus descendientes procesaran, elaboraran y finalmente hicieran el duelo por los horrores de esa guerra, con el fin de reconstruir una nueva nación. La pregunta ahora es si la pandemia matará la esperanza de integración y transformación creativa. 

Como sabemos por nuestras prácticas, para resolver un conflicto, debe haber un buen padre internalizado y un entorno contenedor. En el Líbano, no hay nada de esto, en la medida que el liderazgo político está pervertido y es deficiente. La pandemia de Covid-19, ¿ayudará a profundizar las grietas entre los diversos grupos étnicos y religiosos en el Líbano y provocará más violencia?, ¿o reunirá a sus ciudadanos en un ‘reservorio’ o ‘yo piel’ compartido que les permita tener la nación con la que sueñan? (Volkan, 1997). ‘Un grupo ansioso o regresivo se aferra, más tercamente de lo habitual, a su origen étnico, nacionalidad o religión porque estas ligazones proporcionan una red de apoyo que protege al grupo de una regresión o desintegración más profunda’. (Volkan, 1997, p.146). Sin embargo, esto también podría convertirse en el peligro real que el Líbano, como nación enfrentará en el futuro cercano: la desintegración y el retorno a la violencia en un re-enactment compulsivo de la guerra civil.

Referencias
Bion, W. R. (1962a). ‘A theory of thinking’, Int. J. Psycho-Anal. 43:306-10; republished (1967)
Bion, W.R. (1967). Second Thoughts. London: Heinemann, pp. 39-40.
Bion, W.R. (1962b). Learning from Experience. London: Heinemann.
Levine, H. (2011). “‘The consolation which is drawn from truth”: the analysis of a patient unable to suffer experience’, in Bion Today, ed. Chris Mawson, pp. 188-211. New York: Routledge.
Kogan, I. ( 2007). The Struggle against Mourning. Lanham, Maryland: Aronson.
Volkan, V. (1997). Bloodlines. New York: Farrar, Straus and Giroux.

Traducido por Andrea Ikonicoff
 

Star Rating

12345
Current rating: 0 (0 ratings)

Comments

*You must be logged in with your IPA login to leave a comment.