El encuadre bajo ‘Covid’

Brigitte Chervoillot-Courtillon
 

El encuadre bajo Covid, en tensión, suscita múltiples interrogantes.

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La coerción de la realidad externa, impuesta a todos, exigió una modificación del encuadre habitual de mi trabajo analítico.

Se implementó una nueva práctica, poco familiar, pero no totalmente desconocida, las sesiones por teléfono.

Las sorpresas con sus múltiples interrogantes acuden a la cita.

En general, los efectos de esta novedad aparecieron inmediatamente o en el transcurso de las sesiones.

Sin embargo, en algunos, noto pocos cambios sensibles en el proceso analítico en curso.

En otros, dos configuraciones se desprenden de esta experiencia actual, ilustradas por dos viñetas clínicas breves.

Más allá de su singularidad, revelan ser el eco de esa vivencia. El efecto de a posteriori, probablemente complejizará los trazados.

En esta paciente se opera un cambio radical. Sus asociaciones son más fluidas. Su enunciado es mucho más fácil. La presencia corporal y psíquica del analista obstaculiza, frena su palabra. La sesión es fuente de excitaciones y de conflictos. La repetición, vehiculizada por la transferencia, pone en escena la pregnancia visual de una figura tutelar paterna, deseada y temida. 

El distanciamiento hace realidad algunos de sus deseos, hablar con su propia voz asociado al de ser par de su padre (palabra libre) y ser una interlocutora a su altura. Esta apertura ¿es del orden de una transformación profunda o de una evitación? ¿Un síntoma fóbico?

La sesión en línea instaura una distorsión del encuadre. Metafóricamente, el consultorio del analista es parcialmente ‘transportado” al cuarto o al escritorio del analizando, aunque en el desplazamiento es él quien hace la llamada telefónica. ¿Cuáles son, serán, las repercusiones psíquicas de esto?

Implícitamente, en la actualidad ¿no están actuando ciertos beneficios narcisistas? ¿No persistirán como resistencia cuando retomemos las sesiones presenciales?

A partir de la instauración de este encuadre híbrido, sin haber realmente reflexionado al respecto, me instalo como de costumbre en mi sillón. ¿Es sobre todo una necesidad, un requisito, para seguir ocupando un lugar de analista? Lugar que, como sabemos, no está garantizado de una vez y para siempre.

Por otra parte, observo de paso, el uso frecuente de mi nombre de pila en el inicio de la sesión, un deslizamiento hacia una conversación amistosa…

Rehusar toda comunicación intersubjetiva en el transcurso de la sesión reinstaura las dos escenas psíquicas disimétricas.

La familiaridad desapareció en el momento de despedirse (de decirse ‘hasta la vista’).

¿No es el signo de una ‘extranjería’, para el analizando, que genera confusión en esta nueva forma de trabajo?

Este trastrocamiento de los lugares, de los espacios, engendra en este otro paciente un movimiento inverso al descripto anteriormente.

En él, el encuadre habitual, garante de su espacio íntimo, ya no está asegurado. Ya no puede hablar libremente de lo que se le ocurre. Su temor, por momentos persecutorio, de  que sus allegados irrumpan en su sesión lo mantiene ‘al acecho’.

Edmundo Gómez Mango escribe  

para el extranjero que lo frecuenta, el espacio de trabajo puede transformarse en su casa, sin que llegue jamás a ser su casa. El huésped analista está en su casa, pero en un refugio que se transforma en su única hospitalidad, refugio también flotante que es su renovable disponibilidad. Aun estando en su casa, sigue siendo el extranjero que, sin poder  abrazar la intimidad de los otros, es su testigo. [1]

Esta sustitución de encuadres, artificialmente superponibles, crea una confusión, un collage, de los espacios previamente separados, de la intimidad y de lo extranjero. Las intimidades psíquicas son subvertidas. El huésped analista pierde esta característica de huésped. Es en ocasiones testigo auditivo de las acciones corporales del analizando (desplazamiento, ruidos diversos), de una transgresión a la regla.

Su escucha flotante está parasitada.

‘Psique’ (es) extensa, se encuentra confinada.


[1] E. Gomez Mango. L'intime pensée, Nouvelle Revue de Psychanalyse n° 40 – otoño 1989.

Traducción: Lic. Patricia Laura Suen
 

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