Una mirada psicoanalítica a partir de las Fake News

Dr. José Carlos Calich
 

Si no es posible buscar la verdad, todas las hipótesis, en la mentalidad actual, se consideran de igual valor y percepción, con significativo poder de confundir y destruir conceptos y estructuras.

0
Comments
651
Read

Fake News es una expresión que nombra y explicita la idea de ‘noticia falsa’. El fenómeno siempre existió, pero después de la Primera Guerra Mundial, con el avance de la comunicación de masa y las estrategias de marketing, ganó volumen, relevancia social, financiera y política teniendo repercusiones en todas las áreas de la cultura. La noticia falsa es creada y difundida con la intención de engañar a su receptor alterando su construcción de la percepción de la realidad y favoreciendo la concepción de una neorealidad con un elemento fuerte de manipulación. Las ganancias del emisor son varias: desde una satisfacción narcisística, hasta ganancias financieras o políticas relevantes. 
 
El crecimiento expresivo de la comunicación en el siglo XXI, de la profundización de las estrategias y de los avances tecnológicos con los nuevos recursos de los medios de comunicación, plataformas sociales (o, también ‘antisociales’), velocidad; el descentramiento del origen de la información y una alteración en la cultura se conjugan dando lugar a la explosión del fenómeno alrededor del mundo. 
 
Su extensa propagación por parte de individuos, grupos, instituciones, gobiernos y la utilización de robots, algoritmos y otros instrumentos para su creación y difusión hacen que sea imposible, por el momento, evaluar el número y la proporción difundida a cada minuto en relación a las noticias provenientes de fuentes fidedignas, fundamentadas. No obstante, datos significativos fueron publicados en la Revista Science, por un grupo de investigadores del Massachussetts Institute of Technology (MIT) en 2018 (Vosoughi et al., 2018), constatando que la noticia falsa se propaga significativamente a más distancia, más rápidamente, siendo más penetrante y más replicada que todas las otras categorías de información, independientemente del hecho de haber sido, inicialmente, propagadas por robots. Según los investigadores, este dato implica que las noticias falsas se esparcen más que las fundamentadas porque son los humanos, y no los robots, los más propensos a esparcirlas. 
 
El fenómeno ‘Fake News’ tiene como base conceptual la ‘pos-verdad’. Una estructura lingüística que siempre existió a lo largo de la historia pero que, en 1992, fue nominada conforme al Diccionario Oxford por la frecuencia creciente de su identificación.  En 2016 fue elegida como ‘palabra del año’ por el mismo Diccionario que la define como ‘enunciados que producen significados sin sustrato objetivo, que se imponen apelando a lo emocional, por el poder de convencimiento, o por la autoridad o credibilidad de quien los formula’.

Ningún fenómeno de comunicación de esta magnitud y con estas características sería posible si no existiera una receptividad humana específica a sus propiedades en un contexto individual o colectivo. Conocemos bien las personalidades adhesivas, las que tienen afinidad por lo dramático o por lo catastrófico, personas que son dominadas por resentimientos o con conflictos fraternos, así como las patologías del espectro narcisista que tienen, en esa mezcla, una tendencia a atacar de diversas formas la realidad y al otro humano y que en lo individual pienso que fomentan el fenómeno que estamos enfocando. Entretanto, su magnitud, constancia e inserción en un conjunto de manifestaciones del ataque a la realidad y de la desconsideración del otro humano, permite la conjetura de que al hablar de ‘Fake News’ estamos hablando de un síntoma de la mentalidad grupal contemporánea. 
 
Estamos hablando, posiblemente, de algo de la cultura y su accionar sobre el psiquismo individual. Me valdré del modelo de Jean Laplanche (Laplanche, 1987 [1992],2003,2007, [2015], que me parece bastante integrador entre estas áreas y con posibilidades de una elevada heurística para la conjetura psicoanalítica en cuestión.
 
En este modelo, la creación de significados en la mente humana precursores, de la simbolización y constitutivos del psiquismo, y con eso, de la noción de ‘sí mismo’ (noción de Yo), utiliza los mitos y símbolos culturales como auxiliares en el proceso de su construcción (metabolización/traducción). Como auxiliares, los mitos, símbolos y su interacción, pueden facilitar, dificultar o impedir el proceso de construcción del psiquismo. Así, mitos que tengan elementos no saturados, en movimiento, con espacio para el trabajo de metabolización/traducción, serán estructurantes del psiquismo, en tanto que los mitos saturados tienden a ser tóxicos y van a dificultar o impedir este proceso (Calich, 2019). El modelo de Laplanche en relación al mito-simbólico nos permite ver en detalle, desde una perspectiva psicoanalítica, la interacción entre la cultura y el psiquismo individual, yendo más allá de la idea de que la cultura ‘impone’ patrones sociológicos al individuo. Si el individuo tuviera su mundo psíquico en expansión y complejización de significados singulares con predominio de mitos estructurantes, progresivamente el contenido de uno de los mitos sería transformado e integrado a su personalidad (Calich, 2019, 2021).
 
Quiero entonces destacar dos constituyentes de nuestro mito contemporáneo: la pos-verdad (‘Fake News’) y la fantasía de libertad absoluta (libertad sin límites). Para aclarar el contexto de esta última y su importancia hago un breve resumen histórico basado en anterior trabajo (Calich, 2021). En el principio del siglo XX se produce una relevante revolución epistemológica cuando nuevos sesgos de observación determinan la pérdida de la universalidad de las teorías y la importancia creciente de la individualidad, de la subjetividad, de la participación del observador en la experiencia, de la intersubjetividad, de la complejidad, de la interpretación como instrumento de aprehensión de la realidad, de la intuición y, como ya se ha dicho, el ‘fin de las certezas’ (Prigogine, 1996) alterando significativamente la visión del mundo de gran parte de los  pensadores en los  diversos campos  del saber y de los cuales  Freud es uno de sus precursores, pasando, desde entonces, a influir en  la mentalidad.
 
El nuevo mito creado incluía el fundamento de que la simplicidad del mundo nos había sido sustraída, que la noción de certezas como también la de verdades había desaparecido y que, por lo tanto, la ilusión de seguridad con las estructuras históricas nos estaba negada.
 
Esa nueva configuración cultural nos remite a un nuevo y significativo desamparo. Si la cultura, como decía Freud en 1930 (Freud, 1939 [1996]), era un pobre modulador de nuestra destructividad y mantenía el ‘mal-estar’ en un equilibrio inestable, con una necesidad constante de gestión del conflicto individuo/colectivo, a partir del tercio final del siglo XX esa ‘conversación’  se hace cada vez más difícil , con una reducción todavía mayor de su papel protector. La pérdida de la seguridad en las estructuras históricas (cito los ejemplos del creciente fracaso de las instituciones religiosas tradicionales y de las metanarrativas como verdades universales) incentiva la individualidad, los ‘tribalismos’ sociales contemporáneos [1] (Maffesoli, 1995), la polarización de las ideas y una alteración en las configuraciones de poder y dominación. También los Estados/Nación comienzan a perder poder para el ‘mercado’ y para la nuevas construcciones de verdad, diluyendo la noción de control de la violencia, alterando el ‘mal-estar en la civilización’ por el aumento de la inseguridad y la incerteza. La nueva configuración social y cultural ofrece aún una menor protección a la destructividad individual y colectiva, facilitando , por tanto, los  recursos al narcisismo. 
 
La hipertecnología ayudó a alterar el equilibrio entre placer y realidad favoreciendo drásticamente la ilusión, la adicción al mito del placer ilimitado y la omnipotencia. La idea de que dominamos completamente la naturaleza, pudiendo modificar todo, desde la genética hasta, supuestamente, nuestros sufrimientos psíquicos y físicos de cualquier orden, comienza a predominar y a entrar en conflicto con el mito del progreso solidario y sustentable. Lo fácil, rápido, barato y lo placentero pasan a ocupar la mentalidad dominante asociándose a la evolución del conocimiento que acompaña la evolución de la hipertecnología. 
 
Destaco el ensayo reflexivo sobre la pos-modernidad de Jean-Françoise Lyotard (Lyotard, 1979 [1986]) considerando la relativización del concepto de verdad. Lyotard desarrolla la idea de que la pérdida de los microsistemas explicativos, (incluidos ahí el Marxismo y el Psicoanálisis) considerados capaces de revelar universalmente la verdad de la condición humana, ubica al mundo en la pos-modernidad. Para este autor esta se caracteriza por el surgimiento de una sociedad pos-industrial entendida como una gigantesca red de juegos lingüísticos, en la cual la información deviene en la más importante fuente de pode , dominación y fuerza económica.
 
Fredric Jameson (Jameson, 1991 [2013]) ampliando las ideas de Lyotard, introduce el concepto de ‘crisis de representación’, donde:
 
1. Si los hechos son incognoscibles, su representación es más relevante que ellos
2. Y si no hay criterios que validen las representaciones, todas pueden ser verdaderas
3. Por lo tanto, vale más aquella que convencer al interlocutor.
 
Las reflexiones de Lyotard y Jameson anticipan el concepto de pos-verdad y su instrumento, las ‘Fake News’. Los actuales medios de comunicación social tienen el predicado de reunir grupos (tribus) que en otras circunstancias jamás tendrán oportunidad de reunirse. Suicidas, pedófilos, redes terroristas internacionales, automutiladores, criminales en general, todos los grupos interesados en poder proclamar, difundir e imponer ‘sus verdades’ y contraponerlas a las ‘verdades’ que estructuraron al mundo hasta entonces. El flujo de verdades de ocasión, sin fundamentos reconocibles, impuestos por la fuerza del convencimiento, por las nuevas organizaciones de poder, por el favorecimiento de la ilusión de placer ilimitado y por la nueva estructura de fragmentación ‘tribal’, crea un mundo de pos-verdad. 
 
Si no tenemos cómo buscar la verdad, todas las hipótesis, en la mentalidad actual, son consideradas de igual valor y percepción, con un significativo poder de confundir y destruir conceptos y estructuras. La idea de que ‘esta es mi verdad’ comienza a imponerse, incentivada por el poder de difusión y convencimiento ilimitado, determinados por toda la fuerza de la nueva comunicación de masas. A partir de esta nueva fuerza puedo imponer ‘mi verdad’. La opinión sobre temas complejos pasa a ser ‘libre’ y ‘cada uno tiene derecho a opinar’, independientemente de la consideración del número de variables que la componen y de la relación entre ellas. Es lo que defino como ‘pornografía de la opinión’ (Calich, 2003), por su relación directa con el placer de descarga, su valor excitatorio, su  desvinculación del entramado psíquico, y, por lo tanto,  la pérdida de construcción de significados.
 
Aún cuando la interacción entre mitos pueda hacer que una parte de la población no sea dominada por esa nueva mentalidad, la tendencia, influenciada por la seducción del placer ilimitado y por la desmentida del psiquismo, es la de su predominio. El fenómeno vale para todas las relaciones. A mi modo de ver, conducen a la liberación de la violencia individual y colectiva que atentan contra el ordenamiento social (y, en su forma más radicalizada contra cualquier ‘regulación’), en oposición al aparente privilegio que hemos vivido en relación a otros momentos de la historia. El nuevo desamparo, la ilusión de placer ilimitadode poder ilimitado y la narrativa pos-verdad conducen a la cultura de la desconsideración hacia el otro, al divorcio de lo corporal y del sí mismo: la cultura del narcisismo. 
 
La idea de que seremos inmortales, sin sufrimientos ni dolores, ni siquiera aquellos del crecimiento y la maduración, de que no haremos más esfuerzos psíquicos para influir en nuestro destino, de que nuestros cuerpos y mentes ya  no serán limitaciones a nuestro placer  y de  que todo va a depender de nuestra voluntad y de nuestro poder de imposición. En esta nueva mentalidad libertaria seremos libres de todas nuestras incompletudes. El cuerpo representacional es desmentido y forcluido, así como el psiquismo. 
 
El mundo creado por esa mentalidad es el de la pseudointimidad (Calich, 2017) en el que la relación íntima con el objeto es sustituida por su simulacro, sus semejanzas fenomenológicas: pactos sociales, adyacencias, secretos, sexo, etc.
 
Como toda estructura simbólica del mito, el lenguaje y el discurso son modificados para expresarlo. Más allá de eso, hay un cambio en la relación del sujeto con su habla. Los discursos, muchas veces, no son tomados como algo que abre una reflexión sino que tienden a reflejar un discurso único favoreciendo las radicalizaciones. Muchos pacientes no tienen preguntas sobre sí mismos, más bien respuestas adaptadas al discurso y las categorías sociales actuales sin una curiosidad genuina. Sin conciencia, la búsqueda de la libertad absoluta coloca a las personas en una relación inversa, de intensa sumisión, incluyendo determinadas prácticas y pensamientos psicoanalíticos actuales.
 
Un nuevo ‘mal-estar de la cultura’ incluye la tensión entre cuánto el individuo, con su hiperindividualidad, debe renunciar para integrarse al mundo y cuánto la sociedad debe conceder a las particularidades e idiosincrasias de cada hiperindividualidad, sin desintegrarse.  Un mundo de pactos narcisistas, conspiraciones sociales, popularidad mediática, de un ‘yo-sin-yo’ y de una ‘ética-sin-ética’.
 
Con la estructura ‘tribal contemporánea’, la ilusión de placer ilimitado y la lógica de la dominación trastocada y diluida atribuida al individuo y a grupos fragmentados se crea un número creciente de nuevas categorías de exclusión. El nivel de intolerancia y prejuicio entre grupos, aumenta, así como la violencia entre ellos. Sin embargo, la misma lógica recién descrita, el mito-simbólico creado a partir de la oposición incluidos/excluidos, crea también el ‘fetiche del prestigio’ y el ‘discurso del segregado’ (Calich, 2021). Los primeros naturalizan la exclusión, la humillación y el maltrato (por ejemplo, el fenómeno de ‘eliminación’ en los grupos y redes sociales, profesionales y también, familiares) y el segundo se reúne en legiones de resentidos y sin justicia porque se sienten privados (muchas veces lo son en otras áreas) de una ilusoria completud atribuida al grupo del cual se sienten excluidos. Estos grupos tienden, en el presente, a naturalizar indiscriminadamente todas las relaciones, sobretodo, aquellas penetradas de desigualdades y de desconexiones sociales. Como todo resentido y privado de justicia, utilizan la narrativa de que el mundo les debe y tienen el ‘derecho’ de exigir una ‘reparación’, aún de formas cada vez más violentas, aumentando el ‘caldo’ de la destructividad.
 
Además de eso, en estas nuevas estructuras narcisísticas de dominación y sus discursos totalizantes hay una tendencia a politizar todas las formas de relación humana naturalizando las que son albergadas en sus discursos y demonizando aquellas que se alejan de estos. También, en argumentos a favor de la pluralidad y la diversidad, las narrativas tienden a   ser ‘unicistas’ y excluyentes.
 
La población sometida a un ‘exceso de información’ por la sobrecarga de los medios de comunicación y las redes sociales, por el fenómeno de la pos-verdad y por la exposición a la complejidad, tiene dificultades para encontrar referencias, inclusive referencias identitarias, capaces de mantener un nivel razonable de seguridad, apoyo de estructuras históricas y noción de continuidad. Esta pasa a ser más una función de la repetición que de la construcción de una temporalidad psíquica con expectativa de futuro.
 
La única fuerza capaz de contraponerse a la preponderancia de estos mitos no estructurantes es la recuperación de la primera función de investimento libidinal con poder de ligazón. Es nuestro deber como psicoanalistas y, a mi entender, nuestra mayor contribución posible a la sociedad contemporánea, traer el tema a la discusión y auxiliar reflexivamente en la ardua búsqueda de soluciones. 
 

[1] Maffesoli afirma que la cultura de masa se desintegro y que hoy la existencia social es conducida por agrupaciones tribales fragmentadas, organizadas en torno a slogans, a nombres de marca y frases de efecto de la cultura del marketing.

Referencias
Calich, J.C. (2003). As assim chamadas patologias atuais. Trabajo presentado en la Sociedad Psicoanalítica de Porto Alegre.
Calich, J.C. (2017). How do we understand intimacy from an intrapsychic model? Painel. IPAC 2017. Buenos Aires.
Calich, J.C. (2019). A atividade tradutiva da Teoria da Sedução Generalizada de Jean Laplanche. Trabajo presentado en la Sociedad Psicoanalítica de Porto Alegre.
Calich, J.C. 2021. A Arquitetura da Dominação. Revista de Psicoanálisis de la  SPPA. v. 28 n. 1 (2021): O novo mal-estar na civilização: Disrupções.
Freud, S. (1930 [1929]). O mal-estar na civilização. Edición Standard Brasileña de las obras psicológicas completas, v.XXI. Rio de Janeiro: Imago, 1996.   
Laplanche, J. (1987). Novos Fundamentos para a Psicanálise. San Pablo. Editora 70. 1987. (Retraducido por Martins Fontes Editora. San Pablo. 1992).
Laplanche, J. (2003). Três acepções da palavra inconsciente. Revista de Psicoanálisis de la  SPPA. Vol X. Nº3. 2003.
Laplanche, J. (2007). Sexual. Porto Alegre. Editora Dublinense. 2015.
Lyotard, J.F. (1979). A condição pós-moderna. San Pablo. José Olympio; 1986.
Jameson, F. (1991). Postmodernism, or, The Cultural Logic of Late Capitalism. Durham: Duke University Press Books. 2013.
Maffesoli, M. (1995). The Time of the Tribes: The Decline of Individualism in Mass Society. London: SAGE Publications Ltd, 1995.
Prigogine, I. (1996). O fim das certezas. San Pablo: UNESP, 1996. 
Vosoughi, S., Roy, D. & Aral, S. The spread of true and false news online. Science. 2018 Mar 9;359(6380):1146-1151.

Imagen: Dirty White Trash (With Gulls), 1998. Tim Noble & Sue Webster 

Traducción: Maria Mabel Levi
 

Otros artículos de:
 


Star Rating

12345
Current rating: 3 (2 ratings)

Comments

*You must be logged in with your IPA login to leave a comment.