Racismo y psicoanálisis la salida de la gran noche

Dr. Ignácio Alves Paim Filho
 

La ‘salida de la gran noche’, del racismo estructural, requiere de la participación del psicoanálisis, de los psicoanalistas y sus instituciones para su resolución. Omisión, nunca más…

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Siempre es posible unir un gran número de personas por el amor, 
si restan otras donde exteriorizar la agresividad.
(Freud, 1930, p. 366)
 
[…]  la colonización moderna fue una de las hijas directas de las doctrinas
que consistían en clasificar a los seres humanos y dividirlos en dos grupos:
los que cuentan, y los que son contados, […] y el ‘resto’ […] aquellos que debemos
llamar residuos de seres humanos’ o más aún excrementos  de seres humanos.’

(Mbembe, 2019, p. 243)

Al poner el acento en la expresión ‘salir de la gran noche’ de Achille Mbembe (2019), que hace referencia al trabajo de África para descolonizarse y para deshacer el epistemicídio que se abatió sobre ese continente, el más rico del mundo, lo hago llevado por el deseo de hacer una referencia puntual a una de las particularidades de ese abarcativo y complejo propósito. Circunscribo mi recorrido en pos de significar y resignificar la historia del oscurantismo tanático del racismo en la estructura social con una escucha más sensible en relación al pensamiento psicoanalítico: por un psicoanálisis que también se practique descolonizado de la herencia racista que lo habita. Por tanto, la ‘salida de la gran noche’ será abordada metafóricamente intentando  arrojar alguna luz sobre esa problemática que mantiene una relación visceral con lo individual en lo colectivo, y con lo colectivo en lo individual, en un juego de retroalimentación continuo del engranaje cultural.

El racismo, como sabemos, es la consecuencia de la construcción de la idea de raza que comienza a ser construida a partir de los siglos XIV/XV, con el advenimiento del Renacimiento. Es en ese momento que se concibe el postulado que hace del hombre blanco europeo sinónimo de humanidad y de su organización social, sinónimo de civilización universal. Las demás culturas serán consideradas primitivas, incluso, bárbaras. El europeo vuelve a poner en escena el legado greco-romano: ‘quien no es europeo es un incivilizado’. Tal escenario se estructura con mayor fuerza en el transcurso del Iluminismo, con sus repercusiones en la Revolución Francesa: libertad, igualdad, fraternidad, para el europeo, y en el proceso de colonización del continente africano y de las Américas: la colonización moderna fue una de las hijas directas de las doctrinas que consistían en clasificar a los seres humanos.  

Con la idea consensuada del blanco como universal, este se arroga para sí  el depravado  derecho de racializar al otro, el diferente: el negro, el indio, el asiático, el judío…

Racializar significa transformar a ese otro en un ser despojado de valor- lo que sobra – la jerarquización de las razas. El racismo se sostiene en los mismos fundamentos estructurales contenidos en factores económicos, políticos y sociales, con sus divisiones en la producción de las subjetividades y la estética de una belleza centrada en la blancura.

Tenemos aquí, paralelamente al desarrollo del racismo estructural, la blanquitud en proceso de estructuración: siempre es posible unir un gran número de personas por el amor, o sea, por el poder magnético del blancocentrismo, con sus inagotables privilegios. Tiempo de racializar blancos y blancas…

Por tanto, la gran noche se instala en los albores del siglo XVI , adquiere un perfil más preciso en el siglo XIX y se consolida de una forma estructural , con todo su poder  de destructividad y desubjetivación, en el transcurso del siglo XX. Este contexto hace del siglo XXI heredero activo de una historia ininterrumpida de horrores y atrocidades que siguen siendo practicados sobre los negros y negras. Esos otros que sobran para que se exteriorice la agresividad, tiempo cuyo objetivo es el de fortalecer la idea de que las vidas negras no importan. La necropolítica es por excelencia el dispositivo central en el mantenimiento de esa interminable ‘gran noche’, orquestada por el Estado y sus instancias: ‘Mi preocupación es con aquellas formas de soberanía cuyo proyecto central no es la lucha por la autonomía, sino […]  la destrucción de cuerpos humanos y poblaciones’ (Mbembe, 2018, p. 10). Entramados traumáticos conocidos y vividos, en especial, por los cuerpos negros- eterno retorno de lo mismo (Freud, 1920, p. 95), colapso de la dimensión temporal, con su potencial transformador , en los más variados  escenarios de la vida cotidiana. Y es en pos del cambio de esos entramados de los cuales somos parte, que los movimientos negros vienen denunciando y trabajando desde hace mucho tiempo: las vidas negras, importan…

Frente a este saber, que trastoca sentidos, es puesta en jaque la renegación por siglos  del racismo y su agente creador: el pueblo blanco, el pueblo que esclavizó de forma material y simbólica a los hijos de África, en un pasado cercano, y determinó el estado marginal del pueblo negro en el presente. Estas condiciones demandan con urgencia temporal la deconstrucción del racismo estructural – es todo para ayer (Emicida, 2019). El trabajo para ‘salir de la gran noche’ es la pauta en  nuestro tiempo. Tomando esta constatación como indicador, ¿cómo podemos, comprometidos con el ayer, ser antirracistas hoy? Y el psicoanálisis, o mejor dicho, los psicoanalistas, ¿están dispuestos a asumir su responsabilidad en ese proceso antirracista, en sí mismos y en el otro? Tiempo de poner  la  blanquitud en el diván…

En este ensayo voy a ocuparme de la racialización que involucra el racismo que se  abate sobre el pueblo negro brasileño desde hace 500 años, y del sadismo altamente corrupto del  orden social de un pasado/presente , impedido de hacerse pasado. Sadismo que transita de la indiferencia, con su no menor letalidad,  al genocidio de ese pueblo, visto como extranjero en su propia tierra.

El psicoanálisis, con su saber transformador, se mantuvo en la periferia de esa problemática, de ese horrendo sufrimiento, o aún, se comporta como cómplice de la hipocresía de la democracia racial, con su pacto de invisibilización de la historia de los afrodescendientes. Historia de luchas, de intensa participación en la producción económica, cultural e intelectual, sin embargo, sin reconocimiento. Al mantenerse en ese lugar corroboró, por un lado las tesis racistas, que buscaban hacer del racismo un problema individual de los negros: baja autoestima; por otro, reafirma la idea de que el psicoanálisis y el ser psicoanalista le conciernen solo al pueblo blanco. La pregunta: dónde están, o dónde no están los negros en nuestras instituciones, no puede seguir silenciándose: no callar, pero seguir. Tiempo de acciones reparatorias en pos del acceso a la formación psicoanalítica para negras y negros…

Tal configuración es un ejemplo emblemático de la tragedia de la historia única (Adiche, 2019)- cumbre de la visión totalitaria del narcisismo- cuyo desmantelamiento es una de las tareas del oficio de ser analista, en la clínica y en la cultura. Historias marcadas por groseros rasguños de pseudoverdades que circulan por corrientes psíquicas y sociales, delineadas por la negación/escisión de la repetición, de la renegación y del rechazo, con sus múltiples violencias que buscan la muerte mediante el vaciamiento simbólico y/o por el exterminio de cuerpos y almas negras. En ese sentido, la convocatoria es para que escuchemos otra historia, una narrativa contada por aquellos que  se rehúsan  terminantemente a ser excrementos de seres humanos y que tienen como inscripción psíquica de alteridad el gran legado de sus ancestros: Por cada negro que fue/ otro vendrá/ para luchar/ con sangre, o no…(Simonal y Bôscoli,1967).

Durante la esclavitud nuestro pueblo era designado como un no ser, una  incuestionable máquina de trabajar, una deshumanización radical al servicio de la producción de la riqueza destinada a construir las fortunas de la elite blanca de Brasil, así como al sostenimiento del sistema capitalista. De este modo, después de la abolición de la esclavitud sin reparación – libertad de alas quebradas – el negro pasa a existir como un ser de segunda, un humano concebido por los partidarios de la esclavitud y sus descendientes  como alguien de pocos recursos intelectuales, destructivo, demonizado, hiper sexualizado…un eterno subalterno , resíduo de ser humano. Es aquel que debe saber cuál es su lugar – libre sí, liberado no, de las amarras del colonizador y sus dictámenes- compulsión de destino. (Freud,1920, p.148): vivir al margen del mundo blancocéntrico. Vivir significa ratificar, por la exclusión y la pobreza instituídas en la relación perversa de la explotación entre el capital y el trabajo, el lugar de poder y beneficios del pueblo blanco, los que cuentan y los que son contados. Era de instauración del racismo científico y del proyecto de  blanqueamiento, basado en la gran inmigración de italianos y alemanes. 

Así las cosas, la población negra se vio obligada, desde la esclavitud hasta nuestro tiempo, a vivir en territorios simbólicos y materiales que perpetuasen el apartheid cultural, económico y social – libertad sin alas/ hambre sin pan. Contexto que ratifica la ausencia significativa de negros y negras en los espacios de poder. Espacios de poder: expresión significativa. Sí, poder de hacer que nuevas narrativas aparezcan, de crear y recrear efectivas posibilidades reparatorias para un pueblo que construyó y sigue construyendo este país, aunque todavía,  sin tener  el debido reconocimiento. Proceso de metamorfosis que para poder darse exige de la blanquitud el desenvolvimiento de una capacidad de renuncia inédita. Esa renuncia que requiere asumir en forma crítica las responsabilidades  por lo que fue heredado del universo patriarcal europeo: poder por el simple hecho de ser blanco – génesis primera de la falsedad de una meritocracia despegada de su legado identificatorio con el colonizador: Puedo todo, porque soy blanco…

Siguiendo este camino en busca del poder que nos es pertinente desde nuestros ancestros, destaco el  dicho  Iorubá, cumpliendo su función de guardián de la memoria: Exu mató ayer un pájaro con la piedra con la que apenas lanzó hoy. El enigma del tiempo nos representa. Esta deidad es conocida como la responsable de la comunicación y el lenguaje, más allá de ser mensajero entre los humanos y las divinidades. Ese mensajero es un portador de un dicho  que evoca múltiples posibilidades de interpretación, que activa sensaciones de extrañeza, y señala en su proceso de ejecución, caminos para la ‘salida de la gran noche’. 

Visto desde una lectura psicoanalítica, especulo trabajarla por el sesgo del a posteriori (Nachträglich) en sus desdoblamientos del significado de la historia del pueblo negro, y en la apertura a un nuevo tiempo. Siguiendo esta ruta, teniendo como guía las huellas de Exu, y como señalador la temporalidad del inconsciente, propongo transformar el pájaro en memoria y la piedra en intervenciones. Logrado esto, construyo la idea de que el pasado ‘muerto’ ayer, en el sentido de olvidado, renegado, rechazado, por la intervención de hoy, tiene dos destinos posibles: uno, perpetuar su escisión, manteniéndolo fuera del campo de la percepción consciente, escenario de alienación psíquica, en concordancia con el silenciamiento que todavía impera en el racismo a la brasileña; y otro, transformador, que permite  romper el silencio de la historia única, en la medida en que el pasado  es recordado, más allá de la repetición, abriendo las puertas a la elaboración y poniendo en marcha la dinámica de la significación y resignificación de la historia de nuestros ancestros desde África hasta la América Negra.

La ‘salida de la gran noche’, en la cual Brasil se encuentra inmerso, requiere un esfuerzo colectivo, y de mayor intensidad que la del universo que normalizó lo patológico, el de la blanquitud: piedra en el camino ayer; piedra angular, hoy. Tiempo de exigir sacrificios a quienes sacrificaron, implacablemente, el principio de igualdad para todos. Proceso que implica romper con la memoria del silencio, responsabilizarse por la historia individual y transgeneracional, rever de forma crítica el sistema político, económico y social, que creó la problemática del racismo, de género y de clase. Una democracia sólida exige compartir igualitariamente derechos y deberes, teniendo como intermediarias las diferencias que nos constituyen;  exige la presencia de una justicia que reconozca la mancha blanca de la segregación racial. Esta adquisición nos permitirá sustentar, éticamente, el slogan ‘racismo nunca más’…

Para terminar, transcribo un breve recorte del poema Trece de Mayo, del poeta negro Oliveira Silveira (1941-2009), que tal como Exu, interpuso hoy una piedra a la precaria abolición de la esclavitud en Brasil – los blancos no hicieron más que medio deber – en detrimento del arduo trabajo de los abolicionistas negros, que elaboraron proyectos reparatorios para una legítima y exitosa emancipación del pueblo liberado. Figuras como Luís Gama (1830-1882), André Rebouças (1838-1898) y José do Patrocínio (1853-1905), entre muchos otros, deben ser rescatados del granero del olvido.

En la ambición de que nuestras instituciones psicoanalíticas se hagan antirracistas y que no se eximan de hacer su trabajo, para que podamos salir de la gran noche…

Trece de mayo traición
Libertad sin alas
Y  hambre sin pan
 
Libertad de alas quebradas como este verso
Libertad ala sin cuerpo: 
Asfixia en el aire
Se ahoga en el mar 

Seguir
Meditar
Callar
Los blancos no hicieron más que medio deber

Referencias
Adichie, C.N. (2009). O perigo de uma história única. São Paulo: Companhia das Letras, 2019. 
Freud, S. (1930). O mal-estar na cultura. En: Cultura, sociedads, religiào: O mal –estar na cultura e outros escritos. Belo Horizonte: Autêntica Editora, 2020.
Freud, S. (1920). Além do princípio de prazer. Belo Horizonte: Autêntica Editora, 2020.
Mbembe, A. (2003). Necropoiítica: bipoder,soberania, estado de exceçao, política de morte. San Pablo: n-1 ediciones, 2018.
Mbembe, A. (2010/2013) Sair da grande noite: ensaios sobre a África descolonizada. Petrópolis, RJ: Voces, 2019. 
Mbembe, A. (2021) Out of the dark night: essays on decolonization (trans. Ginsburg, D.). New York: Columbia University Press, 2021.  
Oliveira, L.R-E. (2019). É tudo pra ontem.
Silveira, O.F. (2012) Oliveira Silveira obra reunida - org. R. Augusto. Porto Alegre: I. E. do Livro (RS).
Simonal, W & Bôscoli, R. (1967). Tributo a Martin Luther King.

Traducción: Maria Mabel Levi