Igualdad y diferencia entre dos participantes

Mr. Neville Symington
 

Cuando ocurre un encuentro entre dos personas, en el mundo aparece algo que antes no había existido.

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Cuando ocurre un encuentro entre dos personas, algo aparece en el mundo que no ha existido antes. Hubert y Joseph son esas dos personas. Nunca se habían visto antes. Hubert ha conocido muchas personas y tiene varios amigos a quienes conoce, pero este encuentro entre él y Joseph difiere de cualquier otro encuentro que haya tenido con otra persona.  Nunca hay dos encuentros iguales. Pueden parecer similares, vistos por un observador que está mirando el encuentro, pero si pudiera radiografiar el alma interior de Hubert, vería algo que nunca había visto en muchas de las radiografías que tiene de encuentros de Hubert con otras personas. Utilicé la palabra “alma” pero “persona” sería una mejor palabra. Joseph no conoce a la misma persona que Roger, Guy o Donald habían conocido cuando se encontraron con Hubert. Hubert es una persona diferente en este encuentro con Joseph, como lo fue en esos encuentros con Roger, con Guy o con Donald. Un aspecto de la persona es que su pigmentación, su apariencia o su forma no son una constante estable. El encuentro con una persona trae a la superficie algo en Hubert que nunca había aparecido cuando estaba con Roger, Guy o Donald. Es un hecho sorprendente que no haya dos personas que se vean exactamente iguales, a pesar de que hay siete mil millones de personas en el planeta. Por lo tanto, aunque cada individuo, hombre y mujer, tiene dos ojos, dos orejas, una nariz, una barbilla, una frente y cabello, aun así, no hay dos individuos que sean exactamente iguales; y cuando Hubert entra en la habitación, veo que es diferente de Joseph o Roger, Guy o Donald. Así como puedo ver esta diferencia y, por lo tanto, en cierto sentido, mi definición de él difiere debido a mi captación perceptiva, entonces, mi persona es diferente con cada persona individual con quien estoy en un encuentro comprometido. Un factor determinante y crucial en la persona es que cambia, tiene que cambiar, con cada nueva persona que se encuentra; de lo contrario, no habría encuentro. La persona crea el cambio necesario para entrar en relaciones con esta nueva llegada. Para relacionarme, tengo que crear lo que está allí y es mi creación o, más precisamente, es una creación que surge de una unión única, una relación única. Del mismo modo en que a veces podemos ver que un niño tiene características tanto de su madre como de su padre, también, en cada encuentro personal, hay una cualidad tonal que surge no sólo de una persona, sino de cada uno o de ambos. Podríamos definir “persona” diciendo que se diferencia de términos como “alma”, “mente” o “self”, en que es creada individualmente con ocasión de un encuentro verdadero, mientras que “alma”, “mente” o “self” son constantes. La persona se crea a través de un acto psicológico que da origen al encuentro y a la persona. Si estoy mirando las cámaras del parlamento en Londres, desde el otro lado del río, en el hospital St. Thomas, es diferente cada minuto, a medida que la luz cambia, mientras cambia el ángulo del sol; y los efectos de la luz del sol cambian a cada momento mientras las nubes son arrastradas por el viento. Es por eso que cuando Monet, en 1870, estaba de pie con su pincel en St. Thomas, representó las cámaras del parlamento en doscientos lienzos diferentes. Cada lienzo representaba las cámaras del parlamento, pero no había dos iguales porque la coloración era diferente en cada uno. El escenario cambiante debido al sol y las nubes es una analogía de los cambios en Hubert cuando se encuentra con Joseph, a diferencia de cuando se encuentra con Roger, Guy y Donald. En la analogía, lo constante son las cámaras del parlamento. En Hubert, esto es su alma, mente o su yo. La coloración diferente de cada lienzo es la persona; Hubert con Roger, con Guy, con Donald o con Joseph. 

Ninguna analogía es perfecta. Apunta a un solo aspecto del asunto; pero hay otro aspecto que esta analogía puede acomodar. Cuando Monet saca su paleta de diferentes colores y entra en acción, crea un escenario en este lienzo que es diferente de cualquier escenario en los otros ciento noventa y nueve lienzos. Cada uno de los doscientos es una creación. Una creación ocurre cuando Hubert está con Roger, una creación diferente ocurre cuando está con Guy, otra diferente cuando está con Donald, y también otra diferente cuando está con Joseph. ¿Es Hubert el que crea? Es en este punto donde nuestra analogía con Monet se quiebra. La creación que se produce en el encuentro que acontece entre Hubert y Joseph es una co-creación. Es creada por ambos. En el ejemplo de Monet hay un pintor como presencia subjetiva, pero ni las cámaras del parlamento, ni tampoco el sol, el río, las nubes ni el cielo, aunque estén en movimiento, son personalidades que imaginan, piensan y hablan; pero cuando Hubert está con Joseph, los dos hombres están en un medio compartido. Esto es más que dos cuerpos en el mismo espacio geográfico: dos cuerpos contenidos por las cuatro paredes que constituyen la sala. Hay un medio comunicativo invisible rodeando a las dos personas; como dos peces en la misma agua. Si no hubiera agua, los dos peces estarían muertos. Si no hubiera un medio comunicativo, no habría dos personas sino dos entidades robóticas. El término “medio comunicativo” es burdo y torpe, por lo que propongo crear una nueva palabra para describir esto: “regether”. Elijo este término como una reducción de “relacionándose juntos”. Este es un medio que no posee cualidades sensoriales. Comencé hablando de dos hombres, Hubert y Joseph, y evité hablar inicialmente de Hubert y Antonia: un hombre y una mujer. La huella sexual que puede fluir entre ellos es sensorial; está dentro de la arena de los sentidos, pero regether se refiere a una entidad invisible. Como es invisible tendemos a pensar que no es real, pero una relación es real aunque no tenga ningún componente corporal. Si digo “Mi mano derecha está en frente de mi mano izquierda”, las dos manos son visibles, pero el “en frente de” es real pero no es un cuerpo. Una relación no tiene componente corporal. ¿Cómo definimos una realidad que no es física? ¿Qué palabra utilizamos para describirla? ¿Mental? ¿Espiritual? O ¿Emocional? “Mental” describe satisfactoriamente la realidad que no tiene ningún componente corporal. El término “espiritual” también se refiere a una realidad desprovista de cualquier componente físico pero, como está generalmente asociada a la religión, es preferible no utilizarla excepto en un contexto religioso. Finalmente llegamos al término “emocional”. Éste se refiere a una relación existente entre dos personas. Cuando hablamos de Monet en relación a las cámaras del parlamento, esta relación es correctamente descrita como una relación “mental”, pero si un hombre llamado Gustave llega y entabla una relación con Monet, tenemos una realidad que es “emocional”.

Más arriba, cuando hablaba de Hubert y Joseph, dije que estaban juntos en un medio compartido y plasmé el término regether para describir este medio, pero ahora quiero examinar cómo surge esto. Regether está moldeado no por Hubert solo, no por Joseph solo, sino por las dos personas en la relación entre ellos. Regether se produce a través de dos actos creativos que ocurren conjuntamente entre ellos; y porque está formado por estas dos personas particulares, Hubert y Joseph, este regether no es el mismo que el regether que se produce cuando Monet y Gustave están relacionándose entre ellos, o cuando Helen y María están juntas, o cuando Teresa y Peter están juntos. Estoy poniendo deliberadamente juntas a dos mujeres, así como a dos hombres y también un hombre y una mujer juntos. Quiero enfatizar que regether se refiere al medio no físico en el que dos personas, comparten. El componente corporal, del cual lo sexual es un aspecto, está separado del regether. Puede ser que el regether nunca esté totalmente aislado del contacto corporal, pero es su propia realidad cuya característica definitoria es la comunicación. Creo que es probable que este medio que estoy asociando con la instancia donde dos personas se relacionan entre sí, es una instancia individual, particular, de lo que el filósofo neoplatónico, Plotino, denominó como el Alma del Mundo. Plotino clasificó el universo en tres categorías: el Uno, el Alma del Mundo y el Mundo de Sensaciones. Así que lo corporal, lo sexual está esculpido en el Mundo de la Sensación, mientras que el regether es una instancia particular del Alma del Mundo. El Alma del Mundo es ese medio que permite que la comunicación acontezca entre seres humanos en todo el mundo. Esto es comunicación en los cimientos y existe en un nivel más básico que el lenguaje. Este medio comunicativo, en tanto es compartido por los individuos dentro de él, es llamado el mundo de la emoción. Cuando dos individuos están dentro de él me refiero al mismo como regether, que no tiene en sí mismo cualidades de sentido. Está constituido por un compartir de mentes. San Agustín señaló esto: 

“Comunicamos la verdad no a través de signos verbales o no verbales, sino a través de una experiencia interior de compartir mentes”

Hay varias categorías diferentes que expresan esta realidad no-sensual: pinturas, dibujos, escultura, música, poesía, arquitectura. Todas estas formas diferentes apuntan a este núcleo comunicativo, pero no son la cosa en sí misma, porque ésta no puede ser vista, tocada o escuchada. Lo que estoy diciendo aquí es que el Alma del Mundo que Plotino categoriza no es parte del Mundo de la Sensación, pero ¿está dentro de lo que él refiere como Realidad Última? Para responder esto tengo que preguntar si cuando San Agustín se refiere a compartir mentes, es éste el Mundo de la Sensación. Creo que no lo es. La comunicación entre un ser humano y otro no está en el Mundo de la Sensación. Un hombre me cuenta sobre su viaje a través del Atlántico en un pequeño bote, pero yo no le creo. Creo que está agrandando el relato. Nunca ha estado en un barco a través del Atlántico; entonces me conecto no con sus palabras pero con otra cosa. ¿Qué es esta “otra cosa”? Siento que está construyendo esta imagen de sí mismo en un barco que cruza el Atlántico pero, creo que esto no es algo que él haya realizado. ¿según parece, existe una facultad en mí que distingue entre lo real y lo ficticio? Conozco la diferencia porque soy parte de “lo real”. El Yo o el Mí está en lo real. El Yo o el Mí es transitorio. Cuando yo muera, este Yo, este Mí, no volverá a existir y, sin embargo, mientras esté vivo, será parte de lo real. Lo real simplemente es. El universo simplemente es. No pudo no haber sido y, sin embargo, es parte de lo que es. Ésta es una antinomia que la mente no puede captar. Kant enfatizó que nuestras mentes están limitadas en su capacidad para resolver tales contradicciones. 

Así qué hay una igualdad en las dos personas pero, al mismo tiempo, una diferencia. Esta antinomia es difícil de comprender y, sin embargo, es fundamental para nuestra experiencia diaria de encuentros creativos que constituyen nuestras vidas.
 
[1] Chadwick, Henry. (2009). Augustine of Hippo – A Life. Oxford University Press, p.46.

Traducción: Andrea Ikonicoff
 

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