La explanada dividida: una pesadilla de la ciudadanía

Sra. Maria Elizabeth Mori
 

La política se muestra en el consultorio psicoanalítico por medio de los no dichos de nuestro pasado histórico traumático, actualizados en diversas relaciones.

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La chica llega a la recién inaugurada capital y extraña la pequeña, calurosa y árida ciudad, situada en el interior del país. Desde el aeropuerto, un pequeño barracón de madera ubicado en el extremo del ala sur del avión imaginario, hasta el centro de la ciudad, es tomada por el desasosiego.

¿Qué sería de su vida en ese lugar tan lejano? ¿Cómo sería vivir en ese bosque de tierra roja donde se elevaba una ciudad que acogería trabajadores [1] de todos los lugares de Brasil? Un lugar que rompía con el límite de lo conocido de la gran metrópolis, sus referencias establecidas. Iría, inadvertidamente, a encontrarse con hábitos y valores del ser humano singular que, hasta entonces, le parecía tan universal.

La vista de la Explanada apacigua su corazón. La gigantesca y bella plaza pública con su enorme césped y árboles de la sabana a cielo abierto, organizada arquitectónicamente para albergar los poderes de la República, causa una sensación de libertad en la niña. En aquel instante, lo nuevo, causante hasta entonces de incomodidad, le parece familiar. Le recuerda su deseo infantil de vivir una vida libre y segura, sin la opresión de los rascacielos y del tráfico peligroso que motivaron tantas prohibiciones de los padres.

Aprendería, más tarde, que ese marco monumental, la Explanada, ubicada en la región central en el cuerpo del avión, separa las dos alas (norte y sur), delimitando dos grandes espacios con sus áreas específicas y fragmentadas en sectores: escolar, hospitalario, hotelero , residencial, comercial, cultural. ¡Bien diferente esa ciudad! Dónde se ha visto, cada cosa en su lugar y nada mezclado. "Planificado! "Cosa de arquitectos", recuerda a su padre hablando con cierto orgullo de haber traído a la familia para vivir allí.

Así, un mundo nuevo de tantos otros acentos, pero también igualmente fuertes, marcarán su adolescencia, juventud y vida adulta. Se abrían las puertas de la ciudad nacida con la promesa de un mundo para muchos y para todos.

La niña crecerá sabiendo de la importancia sin par de la ciudad en el escenario político brasileño y conocerá, muy de cerca, las polarizaciones causadas por las "pasiones políticas", tanto conservadoras como democráticas. La tranquilidad infanto-juvenil será oscurecida por el golpe cívico-militar de 1964, con el cierre del Congreso Nacional y el establecimiento de una dictadura militar que duraría veinte y un años. El retorno democrático será un proceso de "apertura lenta, gradual y segura", en palabras del general-presidente de la época.

Aterrorizada verá cómo la gran plaza pública es ocupada por soldados, uno que otro tanque de guerra, en los años de plomo del recrudecimiento de la opresión militar, con la censura de la prensa y la persecución política de los opositores del régimen, sin que las autoridades públicas asuman ninguna responsabilidad por los crímenes cometidos. En un momento de esperanza se mezclará, a los pies del Congreso, con millares de personas en apoyo al movimiento frustrado de las "Directas Ja”, y en otro, se emocionará con la llegada de un trabajador a la presidencia de la república. No se imagina, entonces, que 13 años después, verá un largo muro sangrando en el medio del césped monumental, extendiéndose del magnánimo edificio del Congreso -donde sería urdida la destitución de una presidenta elegida democráticamente-, hasta la blanca Catedral de palmas abiertas al cielo.

Una pared en el medio de la plaza... 
Toda foto dice algo de nosotros. A la fotografía le atribuimos significados y sentidos. Por medio de nuestra interpretación, revelamos lo dicho y lo no dicho de las imágenes capturadas por los fotógrafos. La foto de la Explanada de los Ministerios que abre este texto fue registrada el día 17 de abril de 2016, momento de la votación, por la Cámara de Diputados, del proceso de impeachment de la presidenta Dilma Rousseff. En la controversia sobre la legalidad del proceso, el País se dividió en dos: los que estaban a favor de la destitución y los que consideraban que se trataba de un golpe parlamentario. Separados y divididos en "bandos", cada grupo tuvo su área definida para manifestarse. Con eso, se podía identificar quién era quién y de qué lado estaba cada uno en aquel momento.   Los "rojos" de un lado  y los  "amarillos" del otro.

..El objetivo alegado por el gobierno fue el de garantizar la seguridad de los manifestantes La imagen reveló más:. la intolerancia y la falta de armonía que venían creciendo y  continúan presentes todavía hoy. Los colores y las expresiones "croquetas" y "mortadelas" todavía continúan  expresando de qué lado estamos en este proceso de turbulencia emocional producido por la macro política en el país.

La política irrumpe en el consultorio
Rita, psicoanalista, llega muy asustada y dijo, angustiada por los últimos acontecimientos. Relata que el día anterior, tras participar en una marcha pro movimiento "Lula Libre", cuando caminaba en la Explanada con su marido y unos amigos, se encontró con una situación que la hizo sentir muy mal. Todos estaban bien animados, bajo el efecto contagiante de la alegría de la marcha, cuando escucharon voces altas, en realidad, gritos de una mujer dirigidos a ellos.  Los gritos se intensificaron al acercarse al cruce.

“Ella nos insultó con cosas horribles, nos dijo que éramos cosa del demonio. Todavía siento el mojado de la escupida de ella en mi brazo. Llegué a casa sintiéndome tan mal, con la presión alta... me quedé  preocupada porque hasta entonces nunca tuve problemas con la presión arterial".

Ese mismo día, Luciana, abogada de derechos humanos, llega a su sesión comentando que estuvo en la misma marcha y que se sentía disconforme con "el estado de excepción" que vivimos aquí. Decía estar

“muy triste por la impotencia que siente, como otros colegas abogados, con el proceso jurídico instalado en Brasil, desde 2016, con las delaciones premiadas".

Decía no creer más en las instituciones y que la judicialización de la política viene hiriendo la “constitución ciudadana” . Cree como otros amigos de su campo que

“No hay motivo para la prisión del ex presidente Lula, a quien no se le ha comprobado la compra del inmueble en cuestión”.

Fernando, periodista, se acuesta en el diván y comienza hablando de "una experiencia antropológica" vivida en la cena, la noche anterior, con colegas de la redacción del periódico donde trabaja:

"Tú sabes, no entro en confrontaciones tipo para ganar o perder, principalmente cuando la cosa llega a la política, ahí sí nos vemos afectados... actuamos en defensa ciega de nuestros puntos de vista, perdemos el sentido crítico”.

Se refiere a los extremos que siempre

"están llenos de razón. La gente se muestra entendiendo de todo hoy y cuando eso sucede tenemos que desconfiar, pues a la hora de los nervios la sangre hierve. No debería. El tono del 'usted no sabe y yo sí”' es un golpe en mi estómago. No me gustan los ataques. En el trabajo, en la familia, en las amistades... Los dos lados tienen que ceder. Es posible acordar... Yo vengo aquí porque pensamos juntos. Tú siempre me haces pensar en lo que digo. Los amigos me dicen que tengo razón. Como mi imagen delante del espejo: concuerda, no refuta y dice que soy bonito. Y a la hora que dejo de hablar el espejo para de responder. Si quieres que alguien concuerde habla con tus amigos. No piensan. O, con una grabadora."

¿Qué nos dicen estas tres viñetas de la sociedad brasileña hoy?

Rita siente en el propio cuerpo el dolor de la violencia causada por el odio en acción; Luciana ve su profesión desvalorizada, en un acto de violencia simbólica practicada por jueces, según ella, no electos (representativos) por el pueblo; Fernando se queja de la dificultad de lidiar con los conflictos, en el ámbito privado y público, pues identifica que los extremos fragmentan la realidad. Entiende que el análisis es una invitación a la reflexión y no a respuestas cerradas.

La política se muestra en el consultorio psicoanalítico por medio de los no dichos de nuestro pasado histórico traumático que se actualiza en las relaciones interpersonales, sociales e institucionales, por la no simbolización de los hechos ocurridos. La falta de elaboración en nuestro modo de hacer la vida pública hace que la macro-política autoritaria reproduzca sus efectos perversos.

La ruptura y la fragmentación en la vida pública 
Para la filósofa Hanna Arendt (1958/2002) la esfera pública como mundo común, nos reúne en  compañía de los otros y la política surge en el "entre", en la "pluralidad de los hombres", siendo por lo tanto, producto y producida en sus diversas relaciones. Es la política que va a "organizar las diversidades absolutas de acuerdo con una igualdad relativa en contraposición a las diferencias relativas." La política trata de la relación entre el caos absoluto de los diferentes que se organizan políticamente para realizar ciertas cosas en común. Con el arte de negociar en la política se compatibilizan los diferentes intereses existentes, se adoptan medidas compartidas, según el principio democrático.

En este sentido, el contexto de la violencia en la Polis, de uno contra el otro, indica que tenemos una enorme dificultad para producir un común en la vida cotidiana, en la micropolítica. En la macro política la situación no es diferente. Presenciamos “hombres” de los gobiernos incitar el odio contra el diferente, con la creación de barreras físicas y morales para impedir el movimiento del otro, el extranjero que lucha por mejores condiciones de vida. Las radicalizaciones personales, la polarización de las diferencias, de ataques de odio, hacen crecer la violencia social, en la exclusión de lo diferente.

Vivimos en Brasil, en las vísperas de las elecciones presidenciales. Nos asusta el protagonismo de algunos candidatos (oriundos de la "vieja" política neoliberal, pero que se presentan como "nuevos" en el escenario nacional) que estimulan el odio y la no aceptación de las diferencias. El discurso totalizante transforma al otro en enemigo. El sentimiento de odio, los ataques de envidia, el resentimiento, predominan. Y se extienden en las conversaciones presenciales y virtuales - redes sociales y en grupos de WhatsApp - entre amigos y familiares, prevaleciendo actitudes de intolerancia y exclusión. La expresión "políticamente correcto", que parecía haber sido comprendida como una aceptación de la diferencia, ha sido combatida como "cosa ideológica de un grupo" que rompe los valores tradicionales y conservadores. Simbólicamente, se ataca la democracia, el pacto entre hermanos. 

Se agrede en defensa de lo que se considera su territorio. Como nos recuerda Freud (1921/2010) se trata de una estrategia de pertenencia de los grupos adoptada, principalmente, en situaciones de frustración y fragilidad social. Las personas necesitan sentirse seguras ante la "amenaza imaginaria" que consteliza un "enemigo". El mal intencional contra el otro y el placer que se tiene con este mal es humano, demasiado humano.

Por el momento, nos enfrentamos al reto de producir soluciones integradoras basadas en la responsabilidad como un encuentro de sí mismo, en la ética de los afectos colaborativos, en la tolerancia de lo diferente, para la producción de un común, cuya expresión política es la reanudación del estado de derecho democrático y la búsqueda de la justicia social.

Para el psicoanalista, en su compromiso ético y político de rechazo del poder en el encuentro analítico y en su función social, en la relación con el otro y con la sociedad que habita, sigue valiendo la máxima de ponerse para pensar sobre los modos culturales de nuestra vida societaria que producen la censura de la palabra, contribuyendo al sentido y la significación de lo vivido. Un acto político en los diferentes modos de hacer la clínica.

De manera extensiva, dentro y fuera del consultorio, con una actitud analítica de receptividad producimos desvíos para la inclusión de lo diferente, para que nuevos territorios puedan expresarse.

Concluí este texto. Hora de acostarse. Pero, este pensamiento continúa reverberando dentro de mí. Al despertar, al día siguiente, recuerdo el sueño que tuve en la noche. En el, canto la canción "Pesadilla", de Mauricio Tapajós y Paulo César Pinheiro, 1972. 

Los jóvenes de 19 años están de vuelta.

Cuando el muro separa un puente une
Si la venganza enfrenta el remordimiento castiga
Tu vienes me agarras, alguien viene me suelta
Tu un dia te vas, ella un dia regresa
Y si la fuerza es tuya un día es nuestra
Mira el muro,  mira el puente , mira el dia de ayer llegando 
Que miedo tienes de nosotros, mira ...


Referencias
Arendt, H. ((1997) ¿Qué es la política?. Paidós Ibérica. Publicación original 1993. 
Freud, S. Psicología de las masas y análisis del yo. Obras completas: Volumen 18 Traducción de José L. Etcheverry. Amorrortu Editores, 1976 Publicado originalmente en 1921.
 
[1] Kungundu: palabra originaria de la  lengua quimbundo (África Central).En portugués significa "ordinarios" y "malos".Se refiere a los trabajadores que vinieron a trabajar en la construcción de Brasilia, capital de Brasil.

Imagem: ​Juca Varella/Agência Brasil

Traducción: Sodely Páez




      






  
 

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